Operation Mazebreaker, la nueva caja de batalla de 2 jugadores para Infinity sigue la estela de anteriores lanzamientos de cajas de batalla, con un segundo producto complementario que permite ampliar ambos bandos de la caja con 3 miniaturas por bando. Estamos hablando de la caja Beyond Operation Mazebreaker.

Esta caja se compone de 6 miniaturas, 3 para ALEPH y 3 para Nómadas que complementan las 7 miniaturas por bando que van incluidas en Operation Mazebreaker. Las miniaturas son:

ALEPH
- Dasyus (Hacker, Submachine Gun)
- Kinnara Scoutbot (Submachine Gun)
- Kinnara Scoutbot (Vulkan Shotgun)
Scoutbots Kinnara
OperationS sabe que las auténticas amenazas están ahí afuera, en el exterior, ocultas por la distancia, y bien lejos del alcance de las fuerzas de la ley y el orden. Los grandes proyectos necesitan estar fuera de la vista y alejados de las estructuras de vigilancia y control de ALEPH. El tráfico de materiales, las pruebas de campo, los movimientos de personal… no pueden aparecer en las redes satelitales de seguimiento, ni en las cámaras de vigilancia urbana. Así que los territorios salvajes y las zonas de frontera, sean de superficie o de espacio profundo, a pesar de sus inconvenientes, se convierten en los nuevos refugios de los criminales IA. Circunstancias que determinan la necesidad de OperationS de disponer de una unidad que, además de resultar indigesta para la megafauna local, fuera capaz de operar en esas zonas de nadie, dominadas por el vacío, tanto legal como de datos, y sometidas a la violencia más descarnada. El tiempo le daría la razón a esta subsección de la SSS, pues el descubrimiento de Shinju añadió un nuevo teatro de operaciones a la larga lista de territorios fronterizos de la Esfera Humana, encabezados por las planicies heladas de Svalarheima, las junglas sofocantes de Paradiso, y la Zona de Exclusión Ariadna.

Más allá de los áridos territorios de Shinju, la denominada Zona de Interés Novaro en Akiyama, el mayor de los satélites de aquel planeta, dejó bien patente dichas necesidades y el acierto de OperationS con el desarrollo de sus Scoutbots Kinnara, que se lucieron como exploradores en el dédalo letal de aquella constante fuente de conflictos. El programa Scoutbot se centró en desarrollar una unidad robótica remota con capacidad de navegación y supervivencia en entornos salvajes, así como aptitudes de proyección e inserción profunda en territorio desconocido. Sobre la arquitectura de la serie Tacbot se trabajó en el aligeramiento de materiales y en la mejora de sus capacidades de movimiento vertical y todoterreno. Para completar el espectro de sus habilidades operativas se desarrollaron dos versiones: una aerotransportada, concebida para poder emplear medios locales de bajo nivel, y otra de inserción avanzada con funcionalidades de exploración profunda, aprovechando la experiencia adquirida por las unidades cartográficas remotas empleadas por el Bureau Tiandi de O-12. La virtuosidad demostrada por los prototipos de los Scoutbots, tanto en su despliegue como en combate, determinó que recibieran el nombre código de Kinnaras, en honor de aquellos músicos híbridos de humano y pájaro de la mitología hindú, que siempre sirve de referencia para las unidades de OperationS. Y no es para menos, los Scoutbots Kinnara se mueven por la zona de operaciones como si ejecutaran una compleja danza donde la muerte lleva la voz cantante y ellos la acompañan haciendo resonar sus armas en la más perfecta armonía.
Dasyus
Los Dasyu, los Oscuros, eran demonios védicos hostiles. En la Sección de Situaciones Especiales, la misión de las tropas Dasyu es ser los ojos y oídos del comandante de campo, recogiendo información táctica sobre el enemigo mediante reconocimientos en profundidad y vigilancia clandestina tras las líneas enemigas. Para cumplir su misión cuentan con ayuda de satélites espía, pudiendo además efectuar monitorización de sensores o rastreos electrónicos y de comunicaciones. Aparte de las operaciones propias de reconocimiento, los Dasyu están especializados también en operaciones de recogida clandestina de personal y material, captura de prisioneros, adquisición de blancos y eliminación de objetivos designados.

Las tropas Dasyu son indetectables, pueden penetrar sigilosamente en territorio enemigo, infiltrarse en sus instalaciones, golpear con la fuerza y la velocidad del rayo y esfumarse sin dejar ni rastro. La mayor parte de las operaciones que realizan son de carácter Alto Secreto, y no se tiene constancia de ellas, por lo que lo más probable es que vulneren la ley internacional. Se dice que la SSS dispone de un equipo anti-VIP, integrado por Dasyu imposibles de identificar, designado para realizar misiones de Búsqueda y Asesinato cuyos objetivos serían aquellos líderes político-militares considerados activamente hostiles a los planes secretos de la IA. Sea cierto o no, los Dasyu carecen de piedad o misericordia, y en los círculos de los servicios de Inteligencia, se les considera los ejecutores extraoficiales de ALEPH.
Nómadas
- Shifta (Thunderbolt)
- Coyote (MULTI Marksman Rifle)
- BambaBot (Chain Rifle)
Shifta
Al lado de uno de los módulos ambientales de instrucción del Mando Jurisdiccional de Corregidor se encuentran los cuarteles del Grupo de Inserción Shifta, los únicos que cuentan con un cementerio en su interior. Casi medio centenar de lápidas que sólo contienen una Petaca, muestras de tejido y de ADN. La mayor parte de las Petacas están dañadas y son irrecuperables, y cada una de ellas supone el testimonio final de un soldado de Corregidor que se sacrificó por el bien de sus conciudadanos. Todas ellos pertenecían al Equipo de Superficie Tres (ES-3), unidad considerada como el alma, la precursora y el fundamento del Grupo de Inserción Shifta. El Equipo de Superficie Tres era una unidad de escolta y seguridad de operaciones industriales en superficie. Para facilitar la cohesión del equipo, todos sus integrantes provenían de módulos de Lazareto poblados por gente originaria de África Oriental, lo que la dotaba de un ethos muy sólido, basado en tradiciones y supersticiones comunes.
Viendo la necesidad de disponer de más unidades que fueran capaces de manejarse en la superficie planetaria convirtiendo el terreno en un aliado y en un arma contra el enemigo, el Mando Jurisdiccional de Corregidor decidió desbandar y renombrar al ES-3. Junto a aquel puñado de supervivientes del ES-3 se reclutaron voluntarios que recibirían una instrucción más intensiva que la que tuviera la desaparecida unidad madre, tanto en técnicas de rastreo, movimiento y supervivencia como de combate. Su labor sería no sólo la mera protección de intereses o personal en superficie planetaria, sino también la inserción o extracción de éstos en territorio hostil.

Esta nueva unidad recibiría el nombre de Shifta, en honor de aquellos bandoleros, forajidos y rebeldes del África oriental, cuyas historias tenían cierto halo romántico que los semejaba a Robin Hoods africanos, pues su rol operativo sería similar. El Grupo de Inserción Shifta debía realizar emboscadas, incursiones hostiles e inserción adelantada de personal, tanto civil como militar, en la zona de operaciones, garantizando su seguridad en todo momento. Para ello debían ser duros y certeros en combate, así como abnegados en su compromiso y eficaces en la maniobra y navegación sobre el terreno. Sus capacidades se mejorarían con una formación estricta, y el espíritu de aquella unidad se mantendría presente no sólo gracias al mausoleo de sus cuarteles, sino también a través del ritual del K’uribani (ቁርባን, “comunión” en amhárico). Durante este ritual, gracias a una tecnología similar a la de las sensaseries de Maya, cada Shifta experimentaría de manera directa aquella última operación del ES-3 a través de los fragmentos recuperados de sus Petacas dañadas. Viviría así la angustia, el ingenio improvisado y el amargo triunfo de aquellos valientes, forjando un lazo inquebrantable con ellos. Además, cada uno de ellos recibiría una muestra de tejido de un miembro del ES-3, que se convertirá así, según la superstición neoafricana, en su compañero y ángel custodio, velando por él tanto en campaña como en su vida privada. Una creencia aceptada con toda naturalidad por todos los Shifta, sin importar si provienen o no de uno de los módulos africanos de Lazareto. Una cuestión que podría resultar preocupante, pero que los loqueros de la unidad Daktaris toleran despreocupadamente, pues saben que a estas tropas les sirve como mecanismo de consuelo y reafirmación.
Equipo de Reconocimiento y Maniobra Coyote
Juan Sarmiento, el General Mexicano, un veterano de las Guerras Centroamericanas que conocía la letalidad de las operaciones de superficie, firmó con Praxis un programa de instrucción en sus módulos ambientales para las tropas del Mando Jurisdiccional de Corregidor. Una solución temporal mientras se construían un par de copias de dichos módulos en la zona exterior de Lazareto. Estos módulos estarían equipados con programas específicos de patrones medioambientales extremos, y allí sería donde las tropas de Corregidor completarían su instrucción básica. A partir de aquel momento, las operaciones de superficie dejaron de ser el talón de Aquiles de las tropas de esta nodriza, que igualarían el rendimiento de cualquier fuerza proveniente de un pozo de gravedad. No obstante, y aún a pesar de su eficiencia, ninguno de estos Nómadas se sentirá a gusto en este tipo de operaciones. Un auténtico cabeza de meteorito, un verdadero hombre o mujer del espacio, siempre estará deseoso de abandonar la superficie planetaria y volver a las estrellas, que es donde se encuentra su verdadero hogar. Aun así, incluso entre los más curtidos corregidoreños se puede encontrar a algunos pocos que disfrutan al fondo de un pozo de gravedad, rodeados de un ecosistema hostil y azotados por un meteorología inclemente. Estos individuos, tan extraños para la mentalidad de los nacidos en Corregidor, los más raros entre los insólitos, conformarían el núcleo del Equipo Coyote.

El Equipo Coyote podría actuar como guía sobre el terreno, integrado en otras unidades a las que aportaría sus conocimientos especializados, para que éstas puedan maniobrar sin dificultades a través de cualquier ambiente hostil. También participarían como consultores expertos en la planificación de las operaciones a nivel táctico, y en ocasiones incluso a nivel estratégico. Tareas por las cuales recibirían su nombre en clave, Coyote, no tanto por su conocimiento del terreno, sino por su capacidad para meter y sacar gente de zonas altamente peligrosas. Sin embargo, donde más destacarían sería operando de manera independiente, ya fuera solos o acompañados de sus fieles BambaDroids, sus ágiles Remotos todoterreno, que pueden ser configurables tanto en modo autónomo como sincronizados, y cuyos movimientos sincopados los hicieron merecedores de ese nombre.

Esta unidad se ocupa del reconocimiento en profundidad en tierra de nadie, así como de ejecutar operaciones de inserción y extracción de personal y equipo en situaciones altamente cinéticas. Los Coyotes son la ventaja competitiva e imprevista del Mando Jurisdiccional de Corregidor, esos expertos que nadie espera encontrar entre los Nómadas. Operativos que pueden marcar la diferencia allá abajo en el pozo de gravedad, bien lejos de las nodrizas en órbita, pero que es el hogar lejos del hogar para estos curtidos comandos: los ojos y las manos de Corregidor sobre el terreno, y los más raros de todos los cabeza de meteorito.

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