La minería es una profesión peligrosa. Cualquier minero o prospector con el que hables, sin importar si es un saltarrocas de asteroides o un topo de superficies planetarias, te contará alguna historia de un derrumbe. Todos tienen algún padre, hermano o amigo que ha acabado “cubierto”, que es la manera en la que estos duros hombres y mujeres se refieren a ser enterrado vivo, una manera realmente horrorosa de morir.
Pero, además del peligro de derrumbes, incendios, fugas de gas y explosiones, están los salteadores y bandidos que, en territorios de frontera, pretenden hacer fortuna robando mineral y maquinaria a punta de pistola en el mejor delos casos, o a tiro limpio en la mayor parte de ellos.

Unas veces estos ladrones son emprendedores independientes, y otras son mercenarios contratados e incluso prospectores de otras empresas mineras que tratan de prosperar a base de dañar a la competencia. Por si no fuera suficiente, esta profesión, además de peligrosa, está mal pagada, o al menos, la paga no compensa realmente los riesgos que se corren, por eso muchos prospectores que trabajan en esos territorios de frontera aceptan sacarse un sobresueldo haciendo ese tipo de encargos extracurriculares y armados para la compañía minera para la que trabajan.

El caso es que, una vez te has metido en un par de fregados como ésos, y has visto todo lo que puedes hacer con uno de esos exoesqueletos de trabajo que utilizas a diario, empiezas a plantearte dedicarte a esas actividades a tiempo completo y para ti mismo, antes que para la compañía. Así es como muchos de esos prospectores acaban formando sus propias bandas de salteadores, ingresando en tripulaciones piratas o asociados a grupos mercenarios. Muchos pensaréis que cualquiera de ellas es una profesión igualmente peligrosa, pero los salarios son más altos y cualquier cosa es mejor antes que volver a meterse bajo tierra y regresar a esa oscuridad asfixiante que te roba el aliento y la vida.

Este texto ha sido extraído de Infinity Raveneye. Si quieres saber más sobre este apasionante universo, ¡no te pierdas este libro!




