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Dire Foes Mission Pack Gamma: Xanadu Rush

Gutier Lusquiños

Gutier Lusquiños

Dire Foes Mission Pack Gamma: Xanadu Rush

Unas criaturas biomodificadas han causado una masacre en la Zona de Exclusión de Ariadna y las pesquisas sobre su origen señalan a un laboratorio en la estación Nómada Esplendor de Xanadú, en órbita sobre Amanecer. Aunque todo apunta a una operación del grupo tecnoterrorista Equinox, la Nación Nómada no quiere mala prensa por lo que ha negado el acceso a las autoridades ariadnas y tratará de borrar cualquier evidencia, empleando las habilidades de su hacker experta Jazz. Sin embargo, Ariadna no está dispuesta a dejar las cosas así y ha enviado un equipo de incursión furtivo al orbital Nómada, encabezado por Cadin “FirstStrike”. La misión para ambos bandos es hacerse con todos los datos de la investigación e identificar a cualquier operativo enemigo para usar como prueba de las actividades clandestinas de su rival. Parece que dos viejos amigos, Jazz y Cadin “FirstStrike”, ambos veteranos de la Defiance, se encuentran ahora en bandos opuestos, ¿pondrán la lealtad a su nación por encima de una amistad forjada con sangre?

XANADU RUSH

Esplendor de Xanadú es el nombre del orbital que la Nación Nómada posee en el sistema Helios, y sirve como embajada ante Ariadna. De factura bakuniense, es un ejemplo del tipo de estaciones que esta nodriza de la Nación Nómada suele construir. Con una decoración exuberante basada en el exceso de VaudeVille, el módulo más mediático y escandaloso de esa nave, y con delegaciones y laboratorios de Praxis, el módulo radical de desarrollo científico y tecnológico de Bakunin, es todo un ejemplo de la actitud transgresora Nómada. 

Diseñado con intención de ubicarlo en el sistema Yu Jing, no era la mejor opción frente a una sociedad tecnológica y socialmente más atrasada como la de Ariadna. Cualquier base orbital y delegación de Corregidor, fuertemente utilitaria y con vocación supervivencialista, habría sido más adecuada y habría encajado mejor con la actitud y el espíritu ariadno. Sin embargo, era la única estación disponible en el momento en que se retomó contacto con esta colonia perdida, y para la Nación Nómada resultaba vital disponer de una delegación física en el sistema antes de que la competencia se hiciera con todo ese nuevo mercado que suponía un sistema estelar recién descubierto con una nueva nación con la que comerciar. Una urgencia que ha tenido como consecuencia que los ariadnos consideren a los Nómadas como un grupo de excéntricos tan decadentes como impredecibles, calificación que ha teñido sus relaciones políticas y comerciales desde entonces. Y es que la exuberante decoración interior de este orbital no es para considerarlos de ningún otro modo.  

Si el Xanadú original fue el palacio de verano de Kublai Kan, el orbital creado por los ingenieros y diseñadores de Bakunin no pretendía quedarse a la zaga. De tal manera, sus interiores recrean la suntuosidad de un palacio oriental, siempre bajo el condicionante de la fantasía de los directores de arte de los estudios bakunienses de holocine para Maya. Esplendor de Xanadú tenía que ser el reflejo de la creatividad y el éxito de Bakunin en los campos del diseño y del ocio en la gran esfera de datos que es Maya. De ahí esa monumentalidad reinante en el orbital que abruma y fascina al visitante. La verdadera intención de la decoración de esta base es mostrar el esplendor de Bakunin. Por tal motivo, no importa si en la búsqueda de este fin se incurre en una falta de rigor o en alguna incongruencia de estilo o histórica, ya que no existe el miedo a caer en lo pretencioso, sino que se busca intencionadamente para manifestar la importancia de Bakunin y, con ella, de la Nación Nómada. El orientalismo desaforado de esta estación es un pastiche filtrado a través del gusto estrafalario de los diseñadores de VaudeVille, un espacio donde impera el gusto por lo caprichoso, lo extravagante, lo extraño, la afectación y la búsqueda de la sorpresa visual. La exageración lo marca todo y, con ella, la admiración del visitante hacia Bakunin quedaría garantizada, si se hubiera emplazado en el sistema Yu Jing, o incluso en cualquier otro punto de la Esfera Humana. Sin embargo, para los ariadnos, tal exuberancia es excesiva, aturde sus sentidos y les resulta vulgar por su despilfarro. Resulta curioso pensar que, a causa de sus excesos, el orbital Esplendor de Xanadú aúna en su rechazo tanto a aquéllos urbanitas de gusto más cultivado como a los más toscos colonos ariadnos. Para todos los demás, esta estación es un auténtico espectáculo para los sentidos y una experiencia ciertamente inolvidable. 

Extracto de “Bakunin. El espíritu de la provocación”, por Johur Alí al Sefi, para Haas, canal de viajes de Al Boushra, sólo en Maya. 

LAB-TECHS, TÉCNICOS DE LABORATORIO

En una era de prodigios y grandes avances científicos y tecnológicos, los técnicos de laboratorio son la vanguardia en las trincheras del progreso. Como asistentes de los investigadores jefes están al tanto de todas las técnicas y procedimientos que se llevan a cabo en cada investigación, que conocen hasta el más mínimo detalle. Unos conocimientos que los hacen sumamente valiosos tanto para aquellas entidades que los han contratado, como para organizaciones rivales. No importa si el técnico está al servicio de una institución académica o de una compañía privada, en el agresivo mundo de los negocios tecnológicos y científicos, cualquier avance, sin tener en cuenta quien lo haya desarrollado, es una oportunidad de beneficio o una dura competencia que batir.

De tal manera, hacerse con uno de estos profesionales puede ser la mejor manera de obtener el conocimiento necesario sobre esa ventaja competitiva que toda compañía desea. Por supuesto que hay acuerdos de confidencialidad pero, a la hora de la verdad, poco importan, y es el motivo por el cual las corporaciones tienen gabinetes legales. Todo esto suponiendo que se actúe de modo abierto y “legal”, las compañías menos escrupulosas pueden optar por exfiltraciones forzadas y el uso de técnicas de interrogatorio avanzadas. En la Esfera Humana, estar en la vanguardia tecnológica puede ser una profesión de lo más arriesgada, y ni siquiera hemos hablado de las temibles consecuencias de cualquier fallo en uno de los experimentos de ciencia radical de los Laboratorios Negros de Praxis…

JAZMÍN “JAZZ” CATICOVAS, HACKER TÁCTICA

Todo el mundo te dirá que, si tuvieran que escoger con quien irse a una isla desierta, nadie optaría por Jazz Caticovas. Se pasaría todo el día escuchando música y de mal humor por no poder acceder a la esfera de datos y por no poder tocar el saxofón. El caso es que, si Jazz supiera lo que es una isla desierta –ya que, como buena nómada de Corregidor que es, se ha pasado toda su vida metida en naves atestadas de gente– probablemente también estaría de acuerdo. Ahora bien, si donde te encuentras es en un orbital bajo un cierre de seguridad y con unos malos pidiendo tu cabeza, entonces, Jazz es tu chica. Aunque lo más probable es que si te oye llamarla “mi chica” te pegue un tiro… y no será en un pie. 

Jazmín “Jazz” Caticovas es una hacker de Corregidor, lo que significa que, al contrario que los hackers nómadas de Bakunin, con sus soluciones radicales, o los de Tunguska, con esa genialidad que es marca de la casa, ella es una currante del cibercombate que lo ha aprendido todo por la vía mala y difícil. Y Jazz tiene una especial capacidad para escoger siempre la vía más difícil. Oriunda del módulo Picachito de Lazareto, la suya era una familia de músicos que le inculcaron la pasión por el jazz, pero, por supuesto, dados sus orígenes, el jazz afrocubano y latino. Así Jazz aprendería a tocar el saxofón con sólo cinco años, lo cual ya le estaba garantizando una salida laboral de por vida. Pero eso sería lo fácil, y a ella le va lo difícil, de modo que, para disgusto de sus padres, pronto se interesaría más por el jazz clásico que por los sonidos del jazz latino imperante en Lazareto, lo que frustraría su incipiente carrera musical. El problema es que el módulo Picachito, uno de los sectores con mayor número de asesinatos de Lazareto, se encuentra bajo el férreo control de las maras, y éstas sólo respetan a músicos y sacerdotes. Para Barrio 6, la brutal mara imperante en Picachito, todos los demás, y en especial las chicas, no son más que objetivos. Jazz no podía ser sacerdote, ni quería ser el tipo de músico que todos querían, lo que la convertía en candidata para ingresar en una “casa loca”, una cabina habitacional empleada por las maras para violar, torturar o matar a sus víctimas. Sin futuro profesional a la vista, y con su vida en peligro, Jazz se uniría al Mando Jurisdiccional de Corregidor, donde descubriría su otra gran pasión en la vida, la programación. 

Para Jazz, programar es como componer e interpretar música, sobre todo jazz en sesiones de improvisación: partir de sólo un par de compases y acabar ofreciendo un concierto completo. Ésta es una descripción muy florida de su trabajo, pero a los mandos de la Fuerza Militar Nómada lo único que les interesa es que esta joven es una de las pocas hackers capaces de atravesar firewalls de VudúTec sin perder la vida o la cordura en el proceso. Destinada a Paradiso junto con un grupo de operaciones especiales, y siempre acompañada por su Remoto Billie –llamado así en honor de su ídolo, la gran Billie Holiday–, Jazz se adaptaría rápido a la vida en el frente, que para ella es mucho menos estresante que un día cualquiera en el módulo Picachito. Allí, misión tras misión y éxito tras éxito, Jazz se forjaría una auténtica reputación en todo el Mando Coordinado de Paradiso tanto de hacker táctica y experta en hackeo de inserción profunda como de mala compañía para una isla desierta. Reputación que a ella poco le importa mientras le dejen interpretar su música favorita, ya sea con el saxofón o con su dispositivo de hacker. 

CADIN “FIRSTSTRIKE” DONN, HOMBRE PUNTA DEL 9º DE GRANADEROS

No hay nada que aterrorice más a Cadin Donn que tener la sensación de no estar viviendo su vida a tope. Cualquier Wulver que haya nacido en Caledonia te dirá que la vida apesta, y por eso se apuntan siempre a trabajos con una esperanza de vida corta. Aunque tampoco es que su sociedad les proporcione muchas otras oportunidades laborales. A Cadin no se las dieron, eso estaba claro. Su historia es casi la de cualquier otro Wulver de la frontera norte de Caledonia, con la célebre tríada de opciones de trabajos entre los que esta raza puede elegir. Si no te gustan los problemas, puedes ser un peón de clan, músculo para el trabajo más duro, sea en las granjas, las minas o en las factorías. Es la opción estable, agotadora y aburrida. Si te gusta el dinero, puedes ser un matón de la mafia local, o de un clan, que la mayoría de las veces es lo mismo. Es la opción violenta, lucrativa y con la posibilidad de acabar en la cárcel o muerto en un callejón. Si lo que quieres es alejarte de casa y ver mundo, puedes unirte al ejército caledonio. Es la opción dura, respetable y con un porcentaje muy elevado de posibilidades de no llegar a viejo. Desde luego, para Cadin no había duda: él quería irse lo más lejos posible, y disfrutar al máximo de lo que le ofreciera la vida. 

Y es que la tranquilidad no es para Cadin Donn, parece que hubiera un vacío en su interior, un vacío que sólo la adrenalina puede llenar, la adrenalina y la fiebre de la sangre. El 9º de Granaderos Wulver le dio toda la adrenalina y fiebre de la sangre que necesitaba, y él respondió con entusiasmo, convirtiéndose en el hombre punta más letal de todo el regimiento, ganándose su apodo “FirstStrike” por ser siempre el primero en la acción. Durante su servicio en la Zona de Exclusión Ariadna, Cadin destacó por su experto manejo de armas blancas y su brutal eficiencia en combate, siendo definido por uno de sus oficiales al mando como “la bestia más sanguinaria de la Frontera Norte”, un nombre ganado a pulso en el frente de combate. Siempre voluntario para cualquier operación de riesgo, Cadin era el primero en trabar contacto con el enemigo, contacto que siempre era hostil y violento, especializándose en llevar ese contacto al cuerpo a cuerpo más brutal, donde su portentoso físico le da una ventaja que él sabe explotar bien. Por tal motivo, la Stavka le ofreció un puesto en el AEC, el Cuerpo Expedicionario Ariadno, con destino Paradiso. Cadin firmó el traslado antes de que el oficial reclutador hubiera terminado de hablar, y le dio semejante palmada en la espalda que casi pasa la noche en el calabozo por agresión a un superior. 

De este modo, Cadin acabaría más lejos de su pueblo natal de lo que jamás habría llegado a imaginar. El servicio de la AEC con O-12 supone la gran oportunidad de explorar la Esfera y descubrir nuevos deportes de riesgo con los que mantenerse en forma y continuar disfrutando del peligro durante sus períodos de descanso. Pero para un hombre como él, siempre ansioso por superarse a sí mismo, una vez has pisado otro planeta, una vez has combatido y matado bajo un sol doble, volver a casa resulta impensable. Ya no hay nada que lo ate a Amanecer, un planeta que se le ha quedado pequeño. Para este cazador de emociones fuertes, la Esfera entera es ahora su nuevo coto de caza, un coto que recorrerá al servicio de la AEC, y bajo mando de O-12, siempre en vanguardia, con sus cuchillos desenvainados y dispuesto a dejarse llevar por la fiebre de la sangre para poder cobrarse el mayor número de presas posibles y sentirse así vivo de verdad.


4 miniaturas con una misión: Dos héroes Jazmín “Jazz” Caticovas y Cadin “Firststrike” Donn, Billie el bot de Jazz y una figura neutral Lab-Tech para utilizar en escenarios y misiones.

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