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John Hawkwood, oficial mercenario

Gutier Lusquiños

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John Hawkwood, oficial mercenario

Para aquellos cuya vida es como un proyectil balístico, todo potencia e impulso, puede que no haya una delta-v que modifique más su trayectoria que el nombre aquél con el que cargan. Éste parece ser el caso del oficial mercenario conocido como John Hawkwood, cuya vida parece ser una constante lucha por emular y superar la de su histórico tocayo. El John Hawkwood de los libros de historia fue el mayor condottiero, capitán mercenario, de la Italia del s. XIV, y el actual no se queda atrás, pero a una escala mucho más global. Tras una brillante carrera en el Aparato Militar Panoceánico, donde compaginó acciones de combate en defensa de los intereses panoceánicos con operaciones conjuntas en fuerzas internacionales bajo mando de O-12, Hawkwood se dio cuenta de que carecía de los apoyos políticos necesarios para culminar sus ambiciones militares. De tal modo que optó por la iniciativa privada, donde su experiencia fue ampliamente reconocida y valorada, más que en el ejército panoceánico, así como también mucho mejor pagada.

Al poco tiempo, Hawkwood ya estaba montando un pequeño grupo mercenario que sería el germen de su Compañía Blanca, cuyo apelativo es otra nueva muestra del peso del legado de su nombre. Bajo su mando, este equipo se distinguió durante las Guerras NeoColoniales, especialmente en la Reconquista de los Lusíadas, del lado panoceánico, y en la Incursión Dádān sobre Varuna, a favor de Yu Jing. La reputación obtenida durante este conflicto le abriría las puertas a un contrato de colaboración con la Sección de Situaciones Especiales de ALEPH, una gran oportunidad de codearse con la élite del mercado mercenario y el inicio de una carrera tan fulgurante como meteórica en una Esfera Humana desgarrada por las luchas internas. 

No obstante, todo ese éxito es bien merecido, fruto de un diestro equilibrio entre el coraje y la inteligencia. Hawkwood es un hombre calculador, preciso y dueño de sus nervios, fundamentalmente un soldado profesional y no un paladín que guste de hechos heroicos. Un líder que no acepta riesgos estúpidos y siempre sabe lo que hace. Sin embargo, esto no significa que no le guste ensuciarse las manos: tras haberse ganado sus galones a base de esfuerzo y coraje personal, sigue prefiriendo el mando sobre el terreno que desde un despacho. Es a causa de esta actitud y estilo de liderazgo por la que lleva un cuerpo biosintético, como consecuencia de haber sido gravemente herido durante una operación en los Conflictos Comerciales de Ariadna en la que estuvo a punto de perder la vida. Curiosamente, el hecho de que disponga de un Lhost ha servido de base de ciertas acusaciones, especialmente por parte de la Propaganda Negra nómada, de que, en realidad, Hawkwood sea una Recreación clandestina financiada por ALEPH, para disponer de un agente propio en el mercado mercenario, que lleve a cabo operaciones encubiertas para una supuesta agenda secreta de la IA. Aunque ninguna de estas acusaciones ha sido demostrada, tampoco han sido oficialmente desmentidas. Hawkwood, al igual que su original, es un individuo poco comunicativo que nunca revela sus proyectos a menos que sea imprescindible, y no se ha molestado en rebatir estas afirmaciones. Curiosamente, incluso parecen resultarle divertidas, además de ser una manera de incrementar su leyenda, y también una fuente inesperada de publicidad, tanto para él como para su compañía. 

Si se debe valorar a Hawkwood como mercenario, ha de señalarse la fidelidad como el rasgo dominante de su carácter. Una vez firmado el contrato, sus clientes pueden fiarse totalmente de él y de su entrega, batiéndose por ellos con una fría integridad profesional en la que jamás mezcla sus opiniones personales. Esta profesionalidad, que prima sobre el dinero, le ha granjeado una reputación de fiabilidad poco habitual en el mercado mercenario, y le ha abierto las puertas de los grandes contratos. Sobre el terreno, Hawkwood es un combatiente duro, pero no cruel, que siempre tiene en cuenta lo que un cronista hostil escribía sobre su tocayo histórico durante el Saqueo de Cesena: “Hawkwood, a quien no debe considerarse totalmente infame, perdonó la vida a los sublevados”. Tampoco es ésta la única similitud que comparte con aquel condottiero inglés. Al igual que él, Hawkwood es un oficial hábil en el manejo de las tropas, que se preocupa continuamente por el bienestar de aquéllos bajo su mando, y éstos le tienen un profundo afecto. Con la Compañía Blanca, Hawkwood dispone de un pequeño ejército al que domina con maestría, una fuerza disciplinada y curtida en la batalla, para la que no hay otro líder posible. Cualquiera que pueda permitirse contratarlo tendrá a su disposición un táctico perspicaz, un guerrero inquebrantable y una garantía de éxito, tal y como su nombre le obliga.

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