
Esto implica inevitablemente una fuerte presencia militar, tanto para asegurar que los términos y condiciones que se apliquen en ellas sean los que a ti te interesen, como para garantizar la seguridad de tus envíos y transportes, especialmente en zonas liminales.
Por tal motivo, el Sultanato de Funduq y los magnates de la Seda se preocupan bien de que la flota de la Qapu Khalqi se encuentre entre las más grandes y potentes de toda la Esfera.
La armada de la Qapu Khalqi ha sabido desplegar sus naves en una red inteligente que cubre la totalidad de las grandes rutas, así como las zonas más frecuentadas de las rutas secundarias, en un esfuerzo logístico sin parangón en la historia comercial de la humanidad.
A pesar de todo ello, el sistema no es infalible, y sigue teniendo sus agujeros. Tal y como se pudo ver durante las Revueltas de la Seda, escenarios de conflicto de alta intensidad, los ataques masivos en múltiples frentes pueden tensionar en demasía los recursos de la Qapu Khalqi, mermando su capacidad de reacción y dejando áreas desprotegidas y a merced de fuerzas hostiles. Para evitar este tipo de situaciones, y como lección bien aprendida de las Revueltas de la Seda, la Qapu Khalqi creó los Grupos de Reacción Melek (‘ángel’ en turco).
Estos grupos de reacción están constituidos por un equipo de tamaño reducido formado por tropas veteranas de diversas unidades de la Qapu Khalqi ya acostumbradas a operar conjuntamente. Este equipo suele tener asignada una unidad de persecución rápida (UPR), naves ligeras artilladas con gran capacidad de impulso.
Los Melek han sabido dar sentido a su nombre código, pues son los ángeles custodios que velan por los ciudadanos e intereses haqqislamitas en los lugares más remotos, demostrando que para una nación basada en la Senda del Conocimiento, las personas que lo recorren son lo más importante para ellas.
KORSAN, CORSARIOS DE LA PUERTA
Es muy fina la línea que separa la piratería del corso, pero existe, y es importante. También es muy fina la línea que separa a un corsario haqqislamita de un corsario de cualquier otra nación de la Esfera, pero también existe y es aún más importante.
Fue Byron quien en un poema describía a un corsario como un hombre cuyo nombre quedaría “vinculado a una virtud y miles de crímenes”, pero en el caso de los Korsanlar, los corsarios al servicio de la Puerta, sus virtudes son más y sus crímenes son menos, aunque sin dejar de ser los individuos más peligrosos que hayan cruzado jamás el espacio profundo.
No es broma, ni un invento de un equipo de relaciones públicas, los corsarios haqqislamitas son los que más presas se cobran, pero siempre respetando las reglas del corso, porque las consecuencias de no hacerlo serían para ellos tan mortales como definitivas.

Ninguna nave de los Korsanlar se embarcará en una razzia sangrienta ni atacará ninguna nave que no haya sido autorizada como presa legítima. Otros corsarios y piratas pueden dar miedo por ser más crueles y sanguinarios, pero los Korsanlar son tan profesionales y efectivos como letales. Es normal: practican mucho, porque cuando no encuentran plaza en una nave corsaria, pueden solicitar un puesto en el destacamento de abordaje cualquier nave de la Qapu Khalqi, donde operarán codo a codo con las tropas de la Puerta.
Muchos de ellos son exmilitares que ya se conocen el percal, y de este modo mantienen unos ingresos regulares y sus habilidades bien afiladas hasta encontrar un trabajo de corso, siempre más lucrativo.

BURKUT, REGIMIENTO DE INGENIERÍA AERONAVAL
En los primeros tiempos de Haqqislam, durante la migración masiva a Bourak el papel del personal de la NASA fue fundamental. Olvidados por un gobierno cada más aislacionista, este grupo de profesionales dispersos por estaciones orbitales a lo largo de todo el sistema Solar, encontraron refugio en el movimiento haqqislamita que los respetaba como auténticos buscadores de Conocimiento.
Las bases de la NASA se convirtieron en paradas para las variopintas naves que los colonos haqqislamitas habían podido adquirir. Allí, las habilidades de los ingenieros de esa agencia espacial se resultaron esenciales para permitir que muchos colonos pudieran continuar su camino, y con la habitual generosidad y hospitalidad haqqislamita todos ellos fueron invitados a formar parte de Haqqislam.

Todos ellos agradecieron la oportunidad de continuar con su pasión, dispersándose por las nuevas bases establecidas en el sistema Fareedat, o por la Esfera Humana, a bordo de las numerosas naves haqqislamitas.
En aquellos primeros tiempos estos ingenieros establecieron una hermandad informal, en la que reclutaban a todos aquéllos afines a los ideales de exploración de la NASA, mientras mantenían los sistemas de naves y orbitales en marcha.

Cada vez más comprometidos con la causa y cultura haqqislamita, bautizaron a esta asociación con el nombre del dios águila de la mitología turkmena Burkut, en recuerdo de la misión Apolo 12, cuyo símbolo era un águila.
Fue una época en la que se sumaron también a naves militares de la incipiente Qapu Khalqi donde actuaban como ingenieros y consultores, sin integrarse en unidades de combate.
Puedes leer más sobre el trasfondo del Grupo de Reacción Melek y sus tropas en el libro Endsong.




