Tras todos estos años sirviendo lealmente a Haqqislam, la gente parece haber olvidado que Saladino fue cedido por ALEPH a través de O-12 a las autoridades de Bourak.
La Recreación era el oficial de enlace del Bureau Aegis con el Alto Mando haqqislamita, pero tanto su implicación personal con su nación adoptiva, como su valía como planificador estratégico, le harían integrarse plenamente en la escala de mando haqqislamita, quedando su rol como enlace con el Bureau relegado a un segundo plano. No fue un proceso fácil ni sencillo, las dudas y los recelos hacia Saladino eran constantes, e incluso el Anciano de la Montaña lo sometió a una vigilancia constante por parte de un equipo Hassassin. Sin embargo, con el tiempo, la plena dedicación de Saladino y la relevancia de sus aportaciones en el conflicto de Paradiso lograrían disipar las dudas de muchos, hasta el punto de que incluso el Anciano de la Montaña redujo la intensidad de su vigilancia sobre él. Lo cual no quiere decir no siga vigilándolo. La diferencia es que ahora lo hace de manera imperceptible para todos, para todos excepto para Saladino, que siempre sabe reconocer la presencia de su sombra, dedicándole una leve reverencia y una sonrisa.

Sin embargo, quien no olvida, quien no puede permitirse olvidar cuál es o debería ser la verdadera filiación de Saladino es el Bureau Aegis. Una organización de amplio espectro y una jurisdicción que abarca la totalidad de la Esfera Humana, que siempre está necesitada de fondos para poder cumplir con su deber, no puede dejar olvidado un recurso tan valioso como Saladino. Así, tras la crisis desatada con la apertura de Cerberus y el despliegue del Ejército Combinado en Helheim, el Bureau solicitó el reingreso de Saladino a sus filas. En un primer momento, esta solicitud fue rechazada por el Alto Mando haqqislamita, alegando “los momentos de extrema necesidad a los que se enfrentaban los ciudadanos haqqislamitas en Paradiso”.
No obstante, Saladino, con su habitual elegancia y ecuanimidad, intercedió por el Bureau ante el Diwan al Jund, sugiriendo una posible colaboración a tiempo parcial, sin llegar a abandonar por completo sus deberes con el Alto Mando de la Espada de Alá. La Recreación supo jugar bien sus cartas, señalando las ventajas políticas de una colaboración, además del hecho de que, ni a los ciudadanos haqqislamitas, ni a la humanidad por extensión, les convenía que Concilium cayera en manos alienígenas. Por petición propia, Saladino fue asignado a la sección de mando de Starmada, lo que le permitía no sólo actuar sobre la raíz del problema, que es Cerberus, antes que sobre su síntoma, la cabeza de playa de Helheim. Además, este destino le confería una mayor movilidad, permitiéndole regresar a Paradiso con mayor facilidad. Sin embargo, Starmada parece haber sido el peor destino al que podría haber optado, el sitio donde peor podría haber sido recibido.

Demasiados oficiales de la marina del Bureau Aegis tienen demasiada historia pasada con corsarios haqqislamitas que podrían haber actuado siguiendo órdenes dictadas por el propio Saladino. Así que, una vez más, la Recreación se encuentra en una posición en la que cada consejo aportado, cada decisión tomada será puesta en tela de juicio, debiendo demostrar su valía un día sí y otro también. Nada a lo que Saladino no esté acostumbrado, ni que no viviera antes, cuando fue asignado como enlace al mando haqqislamita. Ni tampoco es algo para lo que no estuviera preparado, pues sería ingenuo pensar que un hombre de su inteligencia no hubiera previsto un escenario como éste.
Y a pesar de todo, a pesar de los obstáculos y dificultades él se ofreció voluntario para el puesto, asumiéndolo con una dignidad regia propia de los reyes de antaño, los reyes que se ganaron su corona con la espada, porque, como él señaló, era la mejor opción tanto para la humanidad como para Haqqislam, la nación que lleva en su corazón.





