FÉNIX, OFICIAL VETERANO MIRMIDÓN
Fénix (en griego clásico: Φοῖνιξ, Phoinix, “Color de sangre”), en la mitología griega, hijo de Amintor, rey de los dólopos. Participó en la caza del jabalí de Calidonia. Enemistado con su padre, acudió al rey Peleo, quien le nombró mentor de Aquiles, a quien acompañaría a la Guerra de Troya como oficial de sus Mirmidones, y uno de sus consejeros de mayor confianza.

Fénix es un perro viejo, un veterano curtido en todas las campañas llevadas a cabo por la Falange de Acero desde la creación de los Mirmidones. Pertenece a la primera serie de Aspectos creados específicamente para la Subsección, participó en el bautismo de sangre de los Mirmidones en los llanos de Rubillón, fue el primero en pisar el campo de batalla en la Ofensiva Xuanzhong y el último en salir de la zona de operaciones durante la Retirada de Ishmailiyya. Fénix personifica el historial sangriento y glorioso de los Mirmidones de ALEPH.
Los tatuajes que ascienden por sus brazos relatan este historial. Todos tienen su significado, legible sólo para iniciados, ilustrando cada una de esas batallas. Una costumbre perdida de la primera generación de Mirmidones, de la que pocos supervivientes quedan ya.

Fénix es un compendio viviente de experiencia directa de combate, un guerrero experimentado, con mucho mundo y lleno de anécdotas.
La Subsección ha sabido aprovechar todo el caudal de conocimientos de este veterano, nombrándolo instructor-supervisor de aquellos novatos recién llegados de los centros Hefesto y que se incorporan a los Mirmidones. Como instructor, la labor de Fénix es pulir y afinar las habilidades ya de por sí excepcionales de estos guerreros bisoños. Como supervisor, su deber es acompañarlos como escolta en sus primeras operaciones, actuando y matando junto a ellos, cubriendo su avance y despejando el camino como tirador de apoyo del grupo de asalto.

YARA HADDAD, OFICIAL MUTAFAWIQ DE OPERACIONES DE INTELIGENCIA
Todos tenemos secretos. Los espías aún más. Todos contamos mentiras. Los espías no es que cuenten más, es que lo que no cuentan son verdades. Esto ya lo sabía Yara Haddad cuando se unió al departamento de inteligencia de la Muhafiz donde estuvo trabajando encubierta en varias operaciones fuera de Bourak. Como es habitual, cuestiones de tráfico ilegal de Seda, la mayor preocupación de la Muhafiz, pero también redes corsarias con financiación panoceánica que dañaban los intereses comerciales de Haqqislam. Los asuntos sucios habituales, difíciles, sí, pero nada sorprendente en su trabajo. Hasta que un día la llamaron al cuartel general para ofrecerle otra misión encubierta, la mayor de todas: infiltrarse en la Hassassin Bahram.

El Alto Mando haqqislamita es consciente de que la capacidad de supervisión que tienen sobre esta agencia es limitada. El Anciano de la Montaña tiene su propia agenda, cuyo objetivo a largo plazo es la defensa de Haqqislam y de la Búsqueda del Conocimiento, pero que a veces choca con los objetivos a corto plazo del Alto Mando, o incluso de la Presidencia. De modo que tener alguien dentro, un informante, resultaría de gran valor para poder saber con antelación cuáles serán los movimientos del Anciano de la Montaña, ya que sus objetivos a veces resultan inescrutables. Sin embargo, para un maestro de los secretos y de las mentiras como es ese ¿hombre? cualquiera de estas dos herramientas resulta inútil contra él… o ella.

De modo que el plan que le presentaron a Yara era sencillo en sus formas, y complejo en su ejecución. Sería asignada como agente de enlace, de manera abierta y sin dobleces, no merecía la pena mentir sobre su procedencia, ni crear una identidad falsa que, tarde o temprano, la Bahram desmontaría. Por primera vez en su carrera, Yara se infiltraría con su verdadero nombre y rango.
En unas instalaciones secretas e ilocalizables en medio de Alamut, la Hassassin Bahram la sometería a un período de instrucción intensiva de modo que pudiera participar en cualquier operación estándar Hassassin y estar a la altura de sus altamente preparados agentes. Esto no es tan sencillo como parece. No se trata sólo de instrucción táctica de combate, también lo es en la filosofía Hassassin. Yara se vio obligada a aceptar que le retiraran la Petaca, a cambio de realizar sesiones de grabación en una Petaca externa, como los demás operativos Hassassin, para evitar revelar ningún secreto en caso de ser capturada, fuera viva o muerta.

Además, tendría que superar las ordalías que todo Hassassin debe vencer para poder ser miembro de la Sociedad. Pero también someterse a los rituales secretos de iniciación, supuestamente con drogas psicoactivas que iluminan la mente y desvelan cualquier secreto. Según los informes, Yara nunca ha sido muy reveladora al respecto.
Tras estos procedimientos, se integraría como observadora y enlace en actividades sobre el terreno hasta demostrar su valía y ganarse su confianza, de modo que la ascendieran a Operaciones Ejecutivas y de ahí, la gran aspiración, que es ingresar en el Círculo Interno de la Sociedad, donde estaría en contacto “directo” con el Anciano de la Montaña.





