A los Autoestopistas Galácticos les gusta cruzarse la Esfera Humana gratis, aunque ello suponga que a veces se cuelen de polizones en alguna que otra nave, aprovechando los puntos ciegos del sistema de seguridad. Si los atrapan pueden verse metidos en un lío, pero los problemas de verdad empiezan cuando ven algo que no deberían haber visto, que fue lo que le pasó a Nakia Usman, perseguida ahora por algunos de los mejores agentes de la Esfera. Una situación en la que no es fácil seguir el lema de los autoestopistas y no caer en el pánico.

HASSASSIN HUSAM YASBIR
El sujeto por el que te has interesado, el Husam Yasbir, forma parte de la historia y de la mitología espuria de la Sociedad Hassassin. Se dice que desarrolló gran parte de su carrera como Fiday, pero que era tan bueno que siempre lograba escapar de las garras de la Muerte, y que nunca necesitó un cuerpo sustituto. Algunos han oído comentar que se puede rastrear la presencia de Yasbir hasta los orígenes de la propia Sociedad Hassassin, otros dicen que fue él uno de los primeros Fiday de esta organización, y hasta hay quien dice que fue Yasbir quien organizó la sangrienta venganza de la secta sobre Khalaf ibn Ahmad, el imán que ordenó la fatwa mortal contra Farhad Khadivar, el fundador de Haqqislam. Se dice que Yasbir forma parte del círculo interno de la Sociedad Hassassin, también que es la mano derecha del Anciano de la Montaña y el único que conoce su verdadera identidad. Otros afirman que, en realidad, Yasbir es el Anciano de la Montaña, oculto a la vista de los demás miembros de la Sociedad, para así tenerlos a todos bien controlados. Ésta es otra de esas teorías inverosímiles, pero tampoco descartables, sobre Yasbir, pues algunos puntos de la cronología encajan.

Asesino, instructor, filósofo, asesor… sin embargo, ninguna de estas identidades debe distraerte de la única realidad constatable sobre Yasbir: es un Husam, un agente especial de la Sociedad Hassassin. Cazarlo te resultará imposible. Por mucho que lo intentes, no podrás acercarte a él. Será él quien se aproxime a ti. Pero nunca lo reconocerás. Nunca lo verás venir. Y para cuando quieras darte cuenta, ya tendrás su hoja clavada en el pecho.
SARGENTO CHANDRA TRASÍMEDES
Trasimedes recuerda con nostalgia los tiempos de la Falange de Acero anteriores a la llegada de Aquiles. Por aquel entonces, él aún formaba parte de las fuerzas regulares de la Sub-sección de Asalto, y a pesar de la furia y sed de sangre, siempre había cierta estrategia equilibrada en los ataques de este cuerpo militar. Sin embargo, todo cambió con la llegada del titán rubio. La extraordinaria capacidad táctica de Aquiles le hace ver oportunidades allí donde otros sólo ven el desastre. No obstante, su bien conocida ira y salvajismo también le hacen forzar en demasía las unidades bajo su mando, poniéndolas siempre en situaciones de “todo o nada”. Para tratar de paliar esto, y reducir el riesgo, Trasimedes se especializó en acciones de avanzada e incursión, sondeando mediante fuego hostil las fuerzas enemigas y proporcionando datos de inteligencia que permitan ponderar el escenario táctico con una mayor eficacia y precisión.

Trasimedes es un héroe porque sólo piensa en la victoria, y porque está dispuesto a hacer lo que sea para obtenerla. Y “lo que sea” es una expresión literal en su caso. Se cree que el proyectil explosivo que hirió a Aquiles, deteniendo su carga suicida en las llanuras de Strackenz, fue disparado por el propio Trasimedes al ver como esta acción debilitaba peligrosamente el flanco amenazado por la Infantería de Vanguardia Morat. Sin embargo, su autoría no ha sido probada ni tampoco parece que el propio Aquiles se lo tenga en cuenta. La capacidad de actuación independiente es un rasgo característico e indisociable de aquellos que deben actuar lejos de las líneas aliadas. Sin embargo, no deja de resultar inquietante, y es probable que la vigilancia y control de Trasimedes sea una de las operaciones secretas encomendadas por ALEPH a Atalanta.
AUTOESTOPISTA GALÁCTICO
Viajar es caro. Viajar a otros sistemas, conocer la Esfera Humana en vivo y en directo es algo que requiere muchos oceanas, pero el dinero no puede ser una limitación para aquellos dotados de un auténtico espíritu aventurero. Al igual que en cualquier puerto de antaño, las rutas espaciales están llenas de personajes sin raíces, individuos en movimiento constante que sólo buscan un pasaje a cualquier otro lugar. Si pueden conseguirlo gratis, apelando a la buena fe y la necesidad de compañía de pilotos solitarios o de tripulaciones hartas de ver siempre las mismas caras, pues genial. Pero si toca arremangarse y currar en trabajos no especializados, pues tampoco dirán que no. Estos autoestopistas galácticos son un grupo de lo más heterogéneo que en poco se parecen unos a otros. Los hay que huyen de algo, en general de su pasado, que suele incluir deudas, o responsabilidades, o lazos familiares, otros no son más que aventureros, almas inquietas siempre ansiosas por saber qué hay tras el siguiente recodo del camino y ávidas de nuevas experiencias. Pero todos ellos comparten un carácter flexible y adaptable a cualquier circunstancia que no se deja arrastrar por el pánico.

Desarraigados, imprevisibles, oportunistas y capaces de aparecer en cualquier sitio, muchos de estos autoestopistas galácticos no dejan de ser la versión moderna de aquellos jornaleros de la construcción errantes, que aceptaban trabajos allí donde estaban disponibles, mientras que otros son los herederos de aquellos autores de guías de viajes que abrían camino a otros viajeros. Serían precisamente estos últimos, siempre están dispuestos a compartir sus experiencias, los fundadores de la Sociedad de Autoestopistas Galácticos (GHS). Este grupo informal es más una red social que una asociación federada y sirve de plataforma de apoyo para todos aquellos dispuestos a colgarse una toalla al cuello y echarse a las rutas espaciales. Los autoestopistas comparten sus vivencias, tanto en Maya como en Arachne, dando consejo y guía a otros acerca de alojamientos, peligros en las rutas, naves dispuestas a transportarlos y las condiciones de las mismas.
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