En el nuevo Military Orders Action Pack podrás encontrar nuevas tropas ¿quieres saber más sobre ellas? Sigue leyendo.
Crucíferos Coadjutores, Infantería de Orden Militar

Vivimos tiempos oscuros, y tanto la Esfera Humana como la Iglesia necesitan un verdadero ejército de voluntarios, no para el odio ni la violencia, sino para establecer la paz y la justicia, para defender a los débiles y maltratados. Y esos voluntarios no pueden ser otros que cristianos verdaderos, aquellos cuya Fe se manifiesta en todos los actos de su vida, aquellos que oyen la llamada de la Iglesia a la misión y a la cruzada, aquellos dispuestos a unirse a las filas de los Crucíferos. Los Crucíferos Coadjutores son tropas seglares que portan la cruz tanto en sus uniformes como en su espíritu, porque el hecho de que no pertenezcan al clero no significa que no sean religiosos, ni que no formen parte de la Iglesia, todo lo contrario. Para los Crucíferos ser cristiano de verdad significa vivir en el compromiso. Para estas tropas, creer es comprometerse, y el compromiso cristiano es precisamente la defensa y protección de los necesitados y de los que no pueden valerse. Por ello, en una era en la que los enemigos se alzan por doquier, nunca han sido tan necesario que los verdaderos cristianos entren en acción.

Consciente de esta necesidad tan urgente, la Iglesia ha hecho un llamamiento a sus fieles y ha puesto los medios para que aquellos miembros de su comunidad que han respondido puedan ser no sólo un escudo, sino también un instrumento de cambio a favor de una Esfera regida por los auténticos valores de la Cristiandad NeoVaticana. De tal manera, centros de instrucción financiados por la Iglesia, pero vinculados al Aparato Militar Panoceánico, preparan a los creyentes para convertirse en coadjutores, colaboradores del plan de Dios como soldados de Cristo. Se convierten así en portadores de la cruz, símbolo del creyente, que ellos enarbolan como una antorcha, como un foco de esperanza para todos aquellos que necesitan de su protección. No habrá peligro ni amenaza que los Crucíferos no puedan afrontar porque su compromiso con PanOceanía y con la Iglesia nace de la convicción más fuerte y firme que pueda existir: el saber que lo que hacen es correcto y necesario porque están cumpliendo el plan de Dios, un plan que no puede ser demorado ni obstaculizado, así que, ¡ay de aquellos que se interpongan en su camino!

PADRE COMENDADOR DE ORDEN MILITAR

Hay una buena razón por la cual el lema de los Padres Comendadores de las Órdenes Militares es “Fides Intrepida” (fe intrépida), una razón clara e incontestable: todos ellos son hombres y mujeres de probada fe que arriesgan su vida liderando a sus tropas desde primera fila, siempre en la vanguardia de cualquier acción de combate. El término “Padre Comendador” designa a un oficial superior de cualquier Orden Militar que ejerce el mando en el mismísimo campo de batalla. Nunca verás a un Padre Comendador dando órdenes desde el puesto de mando o tras las pantallas de un despacho si el combate ha comenzado. No importa desde qué unidad de la Orden hayan ascendido, el hogar de estos valientes es la primera línea del frente porque como líderes y oficiales todos ellos encarnan los mejores valores del cristianismo, y saben que el compromiso del buen cristiano es evangelizar desde el ejemplo.

Un Padre Comendador es un auténtico guerrero que nunca le pedirá a sus tropas que hagan nada que ellos mismos no estuvieran dispuestos a hacer, y siempre encuentran ocasiones para demostrarlo. No hay puesto más arriesgado en la estructura de mando de cualquier Orden Militar que éste. El ratio de bajas en combate de Padres Comendadores es uno de los más elevados de todo el Aparato Militar Panoceánico, una sangría que la Curia NeoVaticana se vio forzada a atajar por recomendación directa del Hexaedro. Cada uno de ellos caído en batalla suponía una pérdida severa de experiencia y recursos que, desde el recrudecimiento de los combates en Paradiso, afectaba gravemente a todas las Órdenes Militares, sin excepción entre ellas. No obstante, ya que no parecía factible ni deseable cambiar la idiosincrasia de estos oficiales, la Curia exigió a los capítulos generales de todas las Órdenes que se les dotara de medios para aumentar la capacidad de supervivencia en combate de los Padres Comendadores. De tal manera, se les proporcionaron equipos de mímesis holográfica y de enmascaramiento de comunicaciones, para confundir al adversario y evitar que continuaran siendo unos blancos demasiado evidentes para los tiradores enemigos. Si bien al principio los Grandes Maestres y demás mandos de las Órdenes Militares se temieron que estos oficiales rechazaran estas imposiciones, pronto vieron que sus temores eran infundados y su confianza en las virtudes de estos hombres y mujeres insuficiente, pues todos ellos han hecho voto de obediencia, voto que por su honor cristiano nunca romperían sin más. Para cada Padre Comendador, estos equipos suponen una oportunidad de seguir siendo fieles a su lema, fidelidad que aplican al pie de la letra y a cada una de las dos palabras que lo forman. Por un lado, su fe inquebrantable en Dios, que los guía en una lucha que siempre es justa, pues es expresión de la voluntad divina de la que ellos son los ejecutores. Y por otra, la intrepidez, pues ahora cuentan con una herramienta que les permite arriesgarse aún más que antes. No se debe olvidar que el nombre de Padre Comendador proviene de la palabra “mando” y esto es lo que estos oficiales ejercen, pero siempre en vanguardia y de frente al peligro, tal y como manda la tradición y la historia de las grandes victorias de las Órdenes Militares.

Santa Orden Militar del Santo Sepulcro

“Deus Vult” (Dios lo quiere). Divisa de la Orden del Santo Sepulcro.
La Orden de Caballeros del Santo Sepulcro está acantonada en la Tierra con la misión de constituir la última línea de defensa de los territorios panoceánicos y los Lugares Sagrados. Sus miembros son escogidos entre la élite de las tropas de las demás Órdenes, por lo que todos ellos son Padres-Oficiales veteranos y curtidos en la batalla. Los Caballeros Sepulcristas, expertos en combate cerrado, constituyen unidades de seguridad especial y de asalto pesado, sirviendo tanto de ejemplo como de desafío para todos los demás oficiales panoceánicos. Los Caballeros del Santo Sepulcro custodian la cuna de la Humanidad y los recintos sagrados porque están considerados entre los mejores, los mejores de verdad, y su historial lo confirma. En las Guerras NeoColoniales, durante la fracasada Ofensiva Nenúfar sobre Hong Kong, el batallón de Caballeros del Santo Sepulcro se sostuvo firme hasta el final. Estaban comandados por el Abad-Coronel Acuña. Sus hombres lucharon como leones y no se movieron de su posición hasta que el último hombre de la diezmada fuerza de combate panoceánica fue evacuado. Entonces, se retiraron del campo de batalla en perfecta formación de combate. Ningún oficial del victorioso ejército Yu Jing se atrevió a cargar contra ellos en su repliegue. Los Caballeros Sepulcristas abandonaron el campo de batalla como si en apariencia acabaran de asistir a un desfile militar. Orgullosos con sus armaduras azules que les cubrían de pies a cabeza, y sus túnicas oscuras ondeando al viento, subieron a un aerotransporte, mientras el ejército Yu Jing los observaba marchar con una mezcla de admiración, respeto y alivio.

Sin embargo, aquélla no fue la última ocasión en la que los Caballeros del Santo Sepulcro hubieron de ser desplegados para salvar el día. El frente de Paradiso se ha convertido en el auténtico crisol de la reputación de guerreros solitarios e imbatibles de estos verdaderos soldados de Cristo. Cuando más se recrudece el conflicto es cuando más se les ha necesitado sin que dejaran de responder a llamada y cumplir con su deber hasta la última gota de su sangre. Cada vez que era necesario mantener una posición, contener el avance enemigo pero los recursos de despliegue o el tiempo eran escasos, se enviaba un pequeño destacamento de Sepulcristas e incluso en ocasiones, a uno sólo de ellos, sobre todo a medida que el conflicto se alargaba, las bajas entre ellos se acumulaban y los refuerzos desde la sede se retrasaban. Sin embargo, esto no mermó el coraje ni el compromiso de estos valientes, al contrario, sólo hizo que su determinación se volviera más fuerte y que se adaptaran al combate en solitario. De tal manera, la Orden solicitó permiso a la Curia para iniciar un programa de desarrollo de mejoras tecnológicas con el contratista habitual del Aparato Militar Panoceánico en materia de armaduras servopotenciadas, Omnia Corp. De resultas de este programa se desarrolló la armadura Saulos MkII, una pieza colosal con capacidad de replicación holográfica que fue desplegada con éxito al inicio de la fase intermedia de la Tercera Ofensiva de Paradiso. Los Caballeros del Santo Sepulcro tuvieron la oportunidad de participar en la segunda oleada de evacuaciones de Runenberg, en una réplica de la Operación Nenúfar, manteniéndose firmes para dar tiempo a que las lanzaderas pudieran despegar con los heridos y civiles en su interior. Al igual que en aquella ocasión, lo primero que hicieron, bien a la vista del enemigo y arriesgándose a ser abatidos por cualquier francotirador oculto, fue desenvainar su espada, besar la cruceta y trazar un surco en el suelo, un surco que sus adversarios sólo lograrán traspasar tras haberlo llenado con la sangre del Caballero del Santo Sepulcro que lo ha trazado.

Recuerda, puedes conseguirlos ahora en pre-order hasta el 22 de marzo.





